Agradecer en primer lugar la gentileza de Gonzalo y Dani (los dos socios de Tyris) al recibirnos tanto a quien escribe como al compañero coleccionista y cervecero R@mo.net y el buen rato que nos hicieron pasar (casi 5 horas) hablando de birras (las suyas y otras) y degustando sus elaboraciones. Después de una breve charla (todos nos conocíamos ya pero en mi caso fue un encuentro frugal y breve en marzo) hicimos una visita rápida a la fábrica, situada en Ribarroja de Turia, muy cerca de Valencia. A mí lo de ver máquinas, conocer las características técnicas de la producción, etc, etc no es cosa que me atraiga mucho.... soy más del producto final, ya me entendéis... y otros (el mismo Andrés) ya han relatado con pelos y señales esas características pero bueno, resumiendo, sabed que cuentan con infrastructura para elaborar unos 400 litros (aproximadamente) a la semana.
Acabado el paseo, nos sentamos en los bancos que tienen a la entrada de la nave donde trabajan y que sirven para las degustaciones durante las visitas concertadas (a veces) que realizan a la fábrica los sábados. Allí charlamos largo y tendido sobre el panorama artesanal valenciano principalmente y sobretodo gozamos (yo por lo menos) de lo lindo, con su Tyris de barril. Realmente buena, un producto salido de los tanques apenas hacía 3 semanas pero con un potencial de sabor y frescura muy superior al del mismo producto embotellado y con más tiempo de reposo en el envase. Creo que me estoy volviendo un trigoadicto y más después de beber cervezas como esta... me hubiera tomado litros y litros... La verdad es que están empezando a mover poco a poco el tema de los barriles (de 19 litros) y también tienen algunas sorpresas que seguramente verán la luz en breve.
Pudimos degustar una 'cerveza roja' en la cual ya llevan tiempo trabajando, con mucho más cuerpo y una graduación en torno a los 6 grados, que prometía mucho, aunque aún no es la definitiva y también catamos lo que será con toda probaibilidad una Pale Ale, que estaba realmente exquisita... Entre birra y birra supimos también que su vocación cervecera e inclinarse por hacer una cerveza usando malta de trigo nació de los 2 años que Gonzalo pasó en Alemania, que la infancia de Dani transcurrió a la sombra de la mítica cerveza valenciana El Turia (absorbida años ha por Damm y reducida a una marca residual en formato litrona) y muchas cosas más, de esas que surgen cuando hay un buen ambiente y cerveza de por medio. Gràcies amics!!! Fue una tarde para recordar y para repetir cuanto antes.
