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sábado, 23 de octubre de 2010

De Molen Vuur & Vlam. Mola!!!


El miércoles por la noche, aprovechando que al día siguiente me iban a operar de la fastidiosa hernia inguinal que ha estado 'martirizándome' (junto con el ácido úrico) durante el último año, decidí destapar una de esas cervezas que me traje del viaje a Holanda. Se trata de uno de los muchos productos de la cervecería De Molen, en concreto Vuur&Vlam (había tanta variedad en la tienda que me decanté por ésta). Impresionante!. De lo mejor que he tomado últimamente. Al principio la noté un pelín demasiado carbónica y tuve un poco de miedo pero una vez en boca... excelente. Es de agradecer el etiquetaje de las cervezas de esta marca, pues si bien sus etiquetas no son nada atractivas (pensando desde el punto de vista de un coleccionista) en cambio aportan toda la información y más que necesitamos saber sobre el producto. Así pues, el papelito en cuestión, nos dice que día fue elaborada y cuál fue embotellada, el espectro de color, los lúpulos empleados (Galena, Chinook, Cascade, Simcoe y Amarillo). Además de éstos está sometida después a un 'dryhopping' con Cascade. Sabemos también el porcentaje de amargor. En fin, una joya de 6,2º, que podría haber mantenido 5 años más en casa pero que decidí consumir por si al cirujano se le iba la mano, cosa que (aparentemente) no ha sido así. Salud!!!

jueves, 5 de agosto de 2010

Crónicas del holandés errante (y III)


Para finalizar la narración de mis aventuras y desventuras cerveceras en tierras holandesas me he reservado el capítulo dedicado a las compras. Cuando llegué a Amsterdam ya tenía marcados los dos puntos donde quería hacer parada y donde evidentemente, como así fue, sabía que me iba a frustrar. Como los dos establecimientos estaban al lado del hotel, me los recorrí la misma tarde. Primero me dirigí a De Bierkoning, que se anuncia como local con 1100 cervezas especiales.


La verdad es que no me dediqué a contarlar pero os puedo asegurar que allí estaba lo mejor de cada casa, sobretodo de los pequeños y no tan pequeños pero sí afamados productores actuales. Mucha cerveza americana, pero también belga, holandesa, escocesa, etc. De Molen, Mikkeller, Brew Dog, Rogue.... un sinfín... de todo aquello... servidor sólo habría probado unas 30... y evidentemente y más viajando en avión... pues no podía hacer otra cosa que ir leyendo etiquetas, tocando botellas, maldiciendo en voz baja y acabar comprando un par de ellas. Aproveché también para llevarme un par de libros.



De Bierkoning me gustó más que Cracked Kettle. La tienda estaba mejor organizada, se notaba que hoy en día la ha adelantado en ventas y visión comercial, pero los de cracked también tienen algunas cosas impresionantes. No tantas cervezas, muchas son las mismas, pero evidentemente se nota que quien tuvo retuvo y ofrecen la posibilidad de adquirir cervezas trapenses de hace 15 años en perfecto estado (según ellos) para ser consumidas. También disponen de birras del mismo tipo más antiguas, para coleccionistas (adquirí una de ellas) pero por ellas ya no ponen la mano en el fuego. Creo que ambos locales se complementan y es de obligado cumplimiento pasar por ellos si vas a Amsterdam. Eso sí, la próxima vez, llevaremos coche.

Para despedirme de la ciudad, una grata sorpresa... una cervecería que vi el primer día desde el tranvía pero que hasta la última noche no recordé y eso fu porque me di de bruces con ella. El local se llama Beer Temple y lo mejor del caso es que está prácticamente consagrado a las cervezas USA, con lo cual podríamos decir que es la casa de las IPA. 30 tiradores, 14 de ellos de birras norteamericanas y más de 70 cervezas embotelladas de ese país. Además... belgas, escocesas, alemanas....
Fue fantástico decir adios a Holanda allí, tomando una Wild Goose IPA, desvariando de cervezas con el camarero y con Pavel, otro cervecero apasionado, que había venido de Praga y que para más INRI conoce también a nuestro ámigo filósofo Max. El mundo es un pañuelo y nosotros unos apasionados de la birra, ojalá lo sigamos siendo eternamente!

lunes, 2 de agosto de 2010

Crónicas del holandés errante (II)


Era inevitable. A pesar de que me juré a mi mismo que no caería ni una.... al final fueron 2. Un buen amigo me comentó que en Holanda, la Heineken no era lo mismo que en España... pues... tenía razón... puede ser peor y también mejor. Peor, la que me tomé en un local de la Rembrandt Platz donde no tenían otra cosa en barril y donde tuve que pedir después una Westmalle tripel para enmendar el entuerto.

Mejor, obviamente, la segunda y última que me tomé, durante la visita a la fàbrica-museo de la marca de la estrellita Roja. Fué el único museo que visité y la verdad es que es totalmente recomendable. La Heineken Experience (15 € entrada... por el niño no nos cobraron nada) consiste en un recorrido de hora, hora y media bastante didáctico, comprensible e interactivo por las instalaciones de la antigua cervecería. Para aquellos (acompañantes sobretodo) que no están muy imbuidos en el mundo cervecero, la 'experiencia' es muy llevadera ya que la visita no consiste en la clásica visita a una fábrica cervecera, sinó que acaba resultando muy atractiva.



El recorrido empieza con una pequeña historia de la marca, una explicación de como se elabora la cerveza y una visita a la zona de los antiguos tanques, para pasar a un área donde los recursos multimedia, los vídeos en alta definición, el bombardeo de publicidad de la multinacional, las experiencias 3-D, son los amos. A lo largo de la visita podemos contemplar algunas piezas de coleccionista (nada comparable a lo que se puede ver por ejemplo en Guinness), podemos personalizar una botella con nuestro nombre (5€), grabar mensajes en video o foto y mandarlos por correo electrónico y como no, degustar 2 cervezas por barba (en mi caso una).


Al final, en la tienda es posible adquirir todo tipo de breweriana, ropa, etc.... Yo opté por un interesante libro a todo color llamado 'The magic of Heineken' .


Cansados de tanto verde y después de tanto trajín por la ciudad... una visita al pub que más me gustó por decoración y el ambiente que se respiraba. Lo encontré por casualidad.

Se llama 'In de Wildeman', algo así como el hombre salvaje y se encuentra en un callejón peatonal del centro de Amsterdam.

Las paredes están salpicadas de historia cervecera en forma de botellas, publicidad, etc... Sirve 16-18 cervezas de barril (véase la carta) y unas 200 embotelladas.


Servidor se decantó por la De Hemel Grand Cru.... Deliciosa.... como colofón a una intensa jornada.

jueves, 29 de julio de 2010

Crónicas del holandés errante (I)



La espléndida Chouffe de de barril que acompaña las no menos excelsas 'bitterballen' (croquetas) no llegó a mi paladar hasta el tercer día de nuestra visita a Amsterdam y alrededores pero estaba tan rica que he decidido empezar la crónica de este viaje familiar sobretodo y cervecero en menor medida con ella. Pero comencemos por el principio. La capital holandesa se me ha antojado un poco como un parque temático turístico, como la peor de las Barcelonas o Valencias postmodernas (sobretodo el distrito centro, el del barrio rojo), por donde campaban a sus anchas los clásicos grupos de jovencitos españoles, ingleses e italianos, a la busqueda de la risa fácil y tonta (ya me entendéis) y del 'pedo' asequible, en fin... nada que no hayamos hecho nunca el resto de los mortales. Deambulabamos por estas calles cuando llegó el momento de probar la primera birra en tierras neerlandesas... que mira por donde fue una Bavaria Wit 0,0.... Sí amigos, una Sin Alcohol... Evidentemente no me he vuelto loco, lo que pasa es que la regalaban como promoción en una de las principales arterias comerciales de la ciudad. Consumidos los 15 cl (refrescantes eso sí) de la minilata en cuestión, llegó el momento de empezar en serio la visita y ahí fue cuando topamos con la cervecería 'De Prael'.




Existía la posibilidad de hacer una cata de varias de las 11 cervezas de que disponían pero en nuestro caso nos inclinamos por probar la Johny, una rubia de 5º supuestamente tipo kolsch, bastante turbia y la Willy, la estrella de la casa, una 'quadruple' de 9º. La primera, no fue del agrado de mi Sra, que era quien la había solicitado y tampoco la pude saborear mucho pues el pequeño vástago se encargó de derramarla por la mesa. Así que afronté la Willy con tranquilidad y salí satisfecho. Lo siento pero no hay fotos de estas cervezas.

El primer día lo culminé con una visita a ese templo cervecero llamado Café Gollem (18 tiradores, 200 cervezas emboptelladas principalmente belgas) y situado frente a la tienda 'Cracked kettle' de la que ya os hablaré otro día. Fue una pequeña visita nocturna, aprovechando la proximidad del hotel y durante la cual di buena cuenta de una Westvleteren 8, una de las famosas trapenses elaboradas en la abadía de Saint Sixtus, tras la cual uno se metió en la cama con la conciencia tranquila. Esto no hacía más que empezar.

martes, 13 de julio de 2010

Delicias Holandesas



Después de la resaca mundialista, servidor arrastra una afonía / faringitis aguda que le ha impedido consumir la deseada birra de los martes. Aún así, al igual que con 'la Roja', la euforia se dispara porque empiezan las vacaciones. Parte de ellas comprenden una visita a Amsterdam, donde además de consolar a los amigos subcampeones, espero hacerme con grandes piezas cerveceras en Die Bierkoning y otros paraísos similares, como crackedkettle (en la foto). Eso sí, la Heineken.... ni en pintura!!!. Ya os contaré. Feliz Verano!!!

martes, 29 de junio de 2010

Otra ronda, la del verano, la 25!


Bueno, como cada fin de mes, llega el momento de refrescarse con la Ronda cervecera a la que en esta ocasión ha invitado el amigo Jordi bajo la sugerente y veraniega propuesta que sigue a continuación:
Si tuvierais el tiempo necesario y por supuesto el dinero suficiente... cual sería vuestro viaje cervecero soñado?. A qué país. ciudad o lugar os gustaría escaparos, visitar, descubrir, explorar y de paso conocer esa cervecería de la que os han dado tantas buenas referencias, o que simplemente conocéis por internet. Y de paso acercaros un día a degustar esas cervezas que nunca habéis tenido oprtunidad de probar, pero que siempre habéis pensado que aunque sea por una sola vez os gustaría tener una jarra entre vuestras manos.

En mi caso y no sólo por motivos cerveceros, la vida me ha llevado a viajar a diferentes países donde el culto al espumoso elemento es mucho más cuidado que aquí. Así pues he estado en Bélgica e Irlanda, he recorrido Alemania y me he dejado caer por la Oktoberfest, visité Praga y me zambullí en cerveza en Chodovar, he estado en convenciones cerveceras de Italia y Canadá, en Argentina probé las artesanales de la Patagonia, este año me espera Holanda.... pero sigue quedando mucho por descubrir y creo que hoy en día quizás el panorama cervecero que más me atrae es el norteamericano. Me encantaría poder asistir a algún encuentro de micros allí y poder degustar in situ esas arriesgadas y lupolizadas variedades. Puestos a pedir porque no también el Festival de Grandes Cervezas que se celebra en el Reino Unido o un tour birrero por las Antípodas, por Australia, Nueva Zelanda, etc.... aunque quizás no haya que ir tan lejos... visto lo visto y sobretodo leído lo leído.... con ir a Mediona el año que viene me conformo. Felices viajes cerveceros o no a todos!